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domingo, 09 de diciembre de 2007

Historia de la denominación de origen Bierzo

Ya hace unos 2.000 años, las citas de Plinio el Viejo y Estrabón se refieren a la existencia de viñedos en la actual comarca del Bjerzo, que originariamente es el derivado de la ciudad prerromana Bergidum. Además, conocemos que los romanos impulsaron de forma extraordinaria la agricultura de estas tierras, introduciendo nuevos cultivos como la vid (en concreto la especie Vitis vinífera, oriunda de la región del Cáucaso y de Armenia) y nuevas técnicas como el arado romano.

No obstante. la mayor expansión de viñedo en el Bierzo, estuvo vinculada al desarrollo de los monasterios medievales, sobre todo los cistercienses, por ser el vino, por una parte, elemento esencial para el culto y porque además, era considerado básico para su alimentación.
Por lo tanto, no resulta extraño que el vino ocupe ya desde hace diez siglos un papel muy destacado en la vida económica de la comarca y que de forma muy constante adquiera un desarrollo cada vez más importante según avanzamos caminando por los siglos medievales, al amparo de la frecuentada ruta jacobea en la búsqueda de la tumba del apóstol Santiago. Nacieron nuevos monasterios, surgieron burgos y aldeas. y. a su alrededor, se fueron extendiendo las viñas. El vino cobra una especial importancia.
Tras siglos de producción y después de haber conseguido cierto renombre en mercados de Galicia y Asturias, los vinos del Bierzo sufrieron un golpe terrible a finales del siglo XIX, cuando una plaga de filoxera acabó prácticamente con las vides, provocando una fuerte crisis económica que provocó, incluso, la emigración de gran número de personas.
La producción se restableció durante la primera mitad del siglo XX, gracias a los injertos realizados con vides americanas, y el vino recuperó el importante papel que había tenido en la economía de la zona. En la época de los sesenta surgió un fenómeno nuevo, el movimiento cooperativo, que jugaría desde entonces y sigue jugando en la actualidad un papel muy importante en la producción de unos vinos cuya calidad se vio plenamente reconocida en 1.989, cuando el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación concedía la Denominación de Origen a los vinos del Bierzo.

Situación geográfica

Situada al Noroeste de la Provincia de León. Con 2.903 km2,  El Bierzo cubre el 18% de la superficie Provincial. Geográficamente limita con las provincias de Orense, Lugo, Oviedo, y con las siguientes zonas leonesas: La Montaña (Murias de Paredes y Laciana), La Cabrera y la Meseta, siendo por tanto una zona de transición entre Galicia, León y Asturias.
La zona de producción de los vinos amparados por esta Denominación de Origen está constituida por los terrenos ubicados en los términos municipales que el Consejo Regulador considera aptos para la producción de uva; En la provincia de León: Arganza, Bembibre, Barrenes, Cabañas Raras, Cacabelos, Camponaraya, Carracedelo, Carucedo, Castropodame, Congosto, Corullón, Cubillos del Sil, Fresnedo, Molinaseca, Noceda, Ponferrada, Priaranza, Puente Domingo F1órez, Sancedo, Vega de Espinareda, Villadecanes, Toral de los Vados y Villafranca del Bierzo.
El Bierzo es un conjunto de pequeños valles en la zona montañesa y una amplia y llana depresión, el bajo Bierzo, que van a configurar los tipos de cultivo.
 

Suelos

Los suelos de la montaña están constituidos por una mezcla de elementos finos, cuarcitas, pizarras, recibiendo las vegas que se forman en los valles las continuas aportaciones de las laderas. En El Bierzo, el viñedo se orienta fundamentalmente sobre los suelos de tierra parda húmeda, ligeramente ácidos y por tanto con ausencia de carbonatos, propio de climas húmedos.
El grado de acidez oscila desde 4 a 8,5; en los valles predominan valores superiores a 6.
El contenido de óxido de cal es bajo sin alcanzar los 3.000 kg/Ha, excepto en las vegas. Materia orgánica y nitrógeno con un máximo entre el 2 y el 4%. Los valores medios dan una mayor riqueza paro los valles que para las laderas debido o la superior densidad ganadera de los primeros.

Grado aceptable de humidificación y nitrificación ya que la relación Carbono/Nitrógeno es de 11,9 en valles y 11 en las vegas. Existe escasez de fósforo en la zona, valores inferiores a 100 gr. y acentuándose esta pobreza en las laderas. El contenido en potasio es aceptable. Los valores medios son de 700 y 685 kg/Ha. para valles y laderas respectivamente.

Los factores de calidad determinantes están en las terrazas de poca inclinación donde se sitúan las viñas muy próximas a los ríos o en laderas semiabancaladas o bien en viñas de pronunciada inclinación y desde altitud de 450 a 1.000 metros.

 Clima

El Bierzo tiene un microclima muy especial, muy adecuado a los cultivos de la zona. Se trata de un clima suave, benigno, más bien templado regulado por cierta humedad, todo ello se debe a que El Bierzo está situado en un valle. Es un clima similar al gallego en lo que a humedad se refiere y por otra parte es seco como en Castilla, lo que lo hace muy característico guardando un equilibrio híbrido a lo que se añade otra ventaja, su baja altitud impide, generalmente, las heladas  tardías lo que resulta bastante benigno para la vendimia que se adelanta, normalmente, un mes sobre las del resto de Castilla.

La pluviosidad alcanza un mínimo en verano y máximos en los meses de invierno. La fluctuación de humedad en largos periodos es muy baja, pasando de subhúmedo a húmedo, o bien seco subhúmedo pero jamás se aprecian variaciones extremas tan nefastas para las vides.
Las temperaturas extremos se dan en invierno y verano, siendo la media de 12,3 grados centígrados, registrándose unas mínimas medias de 3,6 grados en los meses fríos y máximas de 23,6 grados en los meses más calurosos.

Las precipitaciones son del orden 721 mm. en un año medio. La insolación media anual se cifra en 2.100 a 2.200 horas de sol a lo largo del año.

Variedades Autorizadas

Mencía

Variedad considerada como principal en esta Denominación, ocupa el 65% de lo uva que se cultiva en El Bierzo. Su superficie cultivada representa el 0,59% del total nacional. Se la conoce como Negra. Variedad adaptada a terrenos cálidos y algo secos, de fertilidad elevado y producción media-alta.


Productora de excelentes tintos y rosados, en cuanto a potencia y diversidad de aromas primarios, dando vinos suaves y aterciopelados de gran calidad.

Garnacha Tintorera

Tintorera, Alicante Bouchet. Variedad de cultivo ancestral en esta zona. Supone el 1,09% de la superficie total vitícola nacional y el 5,5% de la uva del Bierzo. Sus vinos son de color intenso, con extracto y graduación alcohólica alta. Se suele emplear en la mezcla para la elaboración de vinos tintos y rosados representando siempre un porcentaje pequeño de los mismos, ya que en estas elaboraciones los vinos tintos estarán elaborados con un mínimo del 70% de uva Mencía y los rosados con un mínimo del 50% de la misma variedad.

Godello

Variedad blanca. En la Comarca Berciana representa aproximadamente un 1,5% del total existente. Adaptada a suelo seco y medio temiendo los suelos húmedos, la mejor calidad reposa en suelos de ladera de fertilidad media. Variedad precoz y de maduración muy determinada.
Sus vinos son amarillo-pajizos perfumados, más duraderos en el tiempo, evolucionando más lentamente y con más cuerpo que en el resto de vinos elaborados con otras variedades blancas del Bierzo. Sus aromas recuerdan a la manzana. Es variedad complementaria para la elaboración de blancos, aportando gran riqueza.

Doña Blanca

Variedad blanca, que constituye un 10% de la uva que se cultiva en El Bierzo. Es también un gran complemento para la elaboración de otros vinos, aportando consistencia y a la vez viveza.
Proporciona vinos de aromaticidad media, buen paladar y retrogusto prolongado. Al igual que la Godello son variedades de maduración determinada, mermando sus características de paladar y equilibrio con una sobremaduración de la variedad.

Palomino

Variedad blanca, también denominada Jerez, Listan. Representa el 15% de la superficie vitivinicola. Producción elevada. Alta resistencia a enfermedades. Se utiliza como variedad complementaria proporcionando vinos pajizos, de acidez media-baja y alta graduación alcohólica.

Malvasia

Variedad blanca de maduración temprana, tiene carácter dulce y aromático y se utiliza como variedad complementaria de las variedades Godello, Palomino y Doña Blanca, aportando características de paladar y equilibrio. Representa el 3% de la superficie vidcola
 

Características organolépticas de los vinos 

VINOS BLANCOS

1.- Fase Visual.
Colores claros con reflejos amarillo pajizo sobre todo si figura la variedad Godello, haciéndose más amplio si entra en mayor proporción la Doña Blanca.
2.- Fase Olfativa.
Aromas primarios intensos, con carácter marcadamente frutal: manzana golden y frutas maduras dependiendo de la variedad, manteniendo un toque herbáceo en ciertos vinos. Aromas secundarios delicados y largos de carácter alcohólico.
3.- Fase Gustativa.

Debido a la mezcla de variedades que intervienen para aportar cualidades al equilibrio final, la fase gustativa es completa en sensaciones, apreciando tonos dulces con acidez viva y postgusto largo satisfactorio. Variedades como Doña Blanca y Malvasía aportan características de paladar y cuerpo

VINOS ROSADOS

1.- Fase Visual.
Gama de colores desde el rosa pálido al rasa fresa.

2.- Fase O/fativa.
Aromas primarios que recuerdan la variedad Mencía: Intensidad media, finos y de carácter afrutado, fresa, frambuesa y tonos dulces a frutas maduras si la mezcla es con vinos blancos.
3.- Fase Gustativa.
Suaves y cálidos, de constitución plena con postgusto frutal. 
Debido a la mezcla de variedades que intervienen para aportar cualidades al equilibrio final, la fase gustativa es completa en sensaciones, apreciando tonos dulces con acidez viva y postgusto largo satisfactorio. Variedades como Doña Blanca y Malvasía aportan características de paladar y cuerpo.

VINOS ROSADOS

1.- Fase Visual.
Gama de colores desde el rosa pálido al rasa fresa.

2.- Fase Olfativa.
Aromas primarios que recuerdan la variedad Menda: Intensidad media, finos y de carácter afrutado, fresa, frambuesa y tonos dulces a frutas maduras si la mezcla es con vinos blancos.
3.- Fase Gustativa.
Suaves y cálidos, de constitución plena con postgusto frutal.

VINOS TINTOS DEL AÑO

1.- Fase Visual.
Rojo guinda con importantes matices violáceos en capa fina que nos descubre su juventud.
2.- Fase Olfativa.
Expresión aromática intensa que termina en frutos silvestres: moras, frambuesas, fresas. Francos en nariz apreciándose también matices metálicos y de pizarra húmeda, característicos de la variedad Menda.
3.· Fase Gustativa.
Suaves en ataque en boca, paso elegante, untuoso y aterciopelado, equilibrados en taninos y acidez. Retrogusto persistente de la variedad.

VINOS DE CRIANZA Y RESERVA

1.- Fase Visual.
Amplia gama desde el rojo guinda al rojo teja. Lágrima potente y fina.
2.- Fase Olfativa.
Recuerdos de aromas primarios de la variedad Menda, evolucionados a frutas pasas (higos pasos, ciruelas, ete).
Toque de madera fino y delicado, tabaco, frutos secos, regaliz y aromas especiados.
3.- Fase Gustativa.
Paso amplio y aterciopelado. Sabores delicados a madera, vainilla, frutas dulces, pasas, con postgusto potente y marcadamente alcohólico.
 

 
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