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Picos de Europa PDF Imprimir E-Mail
domingo, 09 de diciembre de 2007
Picos de Europa | Los Parques Nacional y Regional de Picos de Europa se enclavan en el corazón de la Cordillera Cantábrica, al noroeste de la provincia de León, abarcan- do tres comunidades autónomas: Asturias, Cantabria y Castilla y León.
También tres son los picos principales que participan en la construcción de este hermoso y rico paraje: Torre Cerredo, con 2.650 metros de altitud, Torre de Llambrión, con 2.642 metros, y Torre Blanca, de 2.609 metros, junto con algunas de las cotas más bajas de la comunidad castellano y leonesa, como el puente de los Papos, en la garganta del río Cares, a 320 metros de altitud.
Uno de los grandes atractivos de los parques es la flora por su enorme variedad: en las cumbres, matorrales de enebros, rastros y sabinas enanas, como especies más representativas; en los puertos y valles altos, los pastizales de diente, aprovechados por las ovejas merinas, en los que abundan las orquídeas; en las zonas de encharcamiento, preside el brezo, conocido científicamente  como Erica tetralix, y en los frondosos bosques, los hayedos que, si bien se extienden por todo el Parque, cobran especial relevancia en suelos frescos y profundos, y comparten espacio con especies como el acebo, el arándano y el tejo, además de alguna planta bulbosa, como el jacinto estrellado.
Los robledales albares crecen sobre las areniscas y cuarcitas, y suelen acompañarse por serbales, acebos, piornos y manzanos silvestres. Los encinares, muy resistentes a las duras condiciones del suelo, junto con  el sabinar albar,  participan de la riqueza del entorno, conformando extraordinarios parajes en los que los pinares se convierten en protagonistas de excepción, pues dominan la mayor parte del Parque debido a la forestación desarrollada durante la última parte del siglo pasado, destacando especies como el Equisetum sylvaticum y siendo un ejemplo sobradamente conocido el Pinar de Lillo.
Los Fondos de valle y las riberas de los ríos se adornan con chopos, sauces blancos, fresnos, arbustos, como el Salix cantabrica, endémico de este Parque, y, como no, los lirios, que aportan ese toque de colorido caprichoso.
Con respecto a la fauna, son innumerables las especies que se establecen en los Parques, desde aves, como la perdiz pardilla, el acentor alpino, la piquigualda, lavanderas, mirlos, golondrinas, vencejos, el  gorrión estornino, la urraca, la cigüeña blanca, el águila real, águila culebra o el halcón peregrino, hasta el líder indiscutible, el urogallo cantábrico, especie en peligro de extinción y uno de los grandes atractivos del parque. Anfibios y reptiles, como la rana vermeja, el tritón alpino, la vívora de Seoane, la lagartija de turbera, el lagarto verde y el lagarto ocelado, son otras de las muchas especies que pueblan el lugar.En los ríos, la trucha común y el salmón, compartiendo aguas con bogas y bermejuelas. Pero, sin lugar a dudas, el majestuoso oso pardo es el rey de los Parques, destacando por encima de otros mamíferos como la nutria, el murciélago de herradura,  la marta,  el rebeco,  el ciervo, el corzo y la liebre de piornal.
Atendiendo al factor humano, la ganadería y el pastoreo han influido considerablemente en la fisonomía de los
Parques, especialmente durante la década de 1950, con La Trashumancia, que comunicaba y comunica los pastos de la cordillera Cantábrica con los de Extremadura, La Mancha y Andalucía, y que dio origen al Hornado Consejo de la Mesta, del año 1.273. En la actualidad, todavía se puede observar algún rebaño de merinas pasando el verano en los prados leoneses. El patrimonio arquitectónico está liderado por la piedra y la madera, adaptando estos materiales a los usos que el hombre les dio en las comarcas cantábricas para sus oficios tradicionales. Sin embargo, el desarrollo económico y cultural han transformado la zona e impuesto algunos de los materiales propios de
la arquitectura moderna.
Existen  buenas muestras de arquitectura civil y religiosa, como los conjuntos de Lillo o Lois, e iglesias como las de Riaño, Vegacerneja, Soto de Valdeón, Prioro, Oseja, Orones, Siero, Tejerina y Besade.
 
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